Marcas la casilla “He leído y acepto los Términos y Condiciones de Uso” y de repente comienzas a sentir un cosquilleo en la nariz, notas un cierto olor a madera en tu piel y si te miras en el espejo ¡te pareces a Pinocho!, lógico, eres un mentiroso en toda regla.
Es la gran mentira de la era Internet, es difícil encontrar a alguien que diga la verdad cuando declara “He leído y acepto los Términos y Condiciones de Uso”. A ver, que no digo yo que no haya alguien que realmente lo lea, igualmente que hay gente que se divierte haciendo ganchillo ¿Por qué no va a haber alguien que se entretenga leyendo los Términos y Condiciones de Uso?
Pero admitámoslo no tenemos tiempo que perder leyendo un galimatías, que ya ni te cuento si es en otro idioma y que nos va a aclarar poco o nada sobre a qué nos estamos comprometiendo exactamente.
En programas de ordenador, servicios y aplicaciones on-line y cualquier otro site en el que nos abramos una cuenta desplegará ante nosotros un largo documento que nos dice cuales son sus condiciones, por norma general complejas, difíciles de entender y aburridas. Por no hablar de que son modificadas día sí y día también.
El resultado es que bajamos rápidamente al final del texto en busca de la opción “Acepto” sin pararnos a leer más allá del primer punto. Porque entre otras cosas aceptar que se está de acuerdo con ellas es imprescindible para completar el registro.
Algo que nunca haríamos en la vida real y que en internet hacemos sin darle importancia. Y en muchos casos la tiene. Al aceptar los términos de uso aceptamos las condiciones del servicio en cuestión: qué pueden hacer con nuestros datos, a quién pertenecen nuestras publicaciones, si pueden o no seguir nuestra actividad…
Curioso que el botón descargar o registrarse sea atractivo, colorido, amigable y fácil de utilizar, y con las condiciones de uso parezca que nos estamos adentrando en el «dark side» ¿Qué esconden pues?
Esto es lo que quiere descubrir el portal «Terms of Service; Didn’t Read (Tosdr)» , pretende analizar y evaluar las condiciones de uso de los servicios de internet más utilizados.
Su actividad consiste en leer en detalle esos términos de uso que muchos consideramos demasiado largos y engorrosos, clasificar sus puntos más importantes en buenos, neutros, malos o muy malos y utilizar esa clasificación para otorgar una puntuación, que va desde la A (muy buena) a la E (muy mala). Todo el debate se realiza de forma pública y cualquiera puede contribuir, para conseguir una transparencia de manera que el resultado se publica en forma de código libre y abierto.
Además cualquiera puede descargarse su extensión para navegador que da información en tiempo real de las condiciones que imponen las páginas por las que vamos navegando.
Algunas de las páginas web más utilizadas ya han pasado por el escrutinio de ese portal, por ejemplo, Google, obtiene una ‘C’, ya que «en general sus términos de uso son aceptables, pero hay algunos aspectos que deben ser tenidos en cuenta».
YouTube sale peor parado, calificado con una ‘D’, ya que «sus condiciones están muy desequilibradas en perjuicio del usuario».
Pero como de todo en esta vida se puede sacar algo positivo, la tienda de videojuegos ‘GameStation’ decidió el día de los Inocentes a través del susodicho “He leído y acepto los Términos y Condiciones de Uso” hacerse con el alma de unos 7.500 incautos.
¿Cómo?, pues añadieron en las condiciones de uso la «cláusula del alma inmortal» advirtiendo en ella lo siguiente «Al enviar una orden de compra por la web el primer día del cuarto mes del año 2010, Anno Domini, estás de acuerdo en concedernos la opción no transferible de reclamar, por ahora y para siempre, tu alma inmortal. Si deseamos ejercer esta opción, permitirás rendir tu alma inmortal y cualquier reclamación que puedas tener sobre ella en un plazo de cinco días laborales tras recibir la notificación escrita de Gamestation o uno de sus secuaces debidamente autorizados», reza la letra pequeña.
«Nos reservamos el derecho de hacer esta notificación en flamígeras cartas de seis pies (1,8 metros) de alto, y podemos no aceptar ninguna responsabilidad por la pérdida o daño causados por tal acto. Si tú a) no crees tener alma inmortal, b) habérsela ya dado a otro, o c) no quieres concedernos tal licencia, pinche por favor en el enlace inferior para anular esta cláusula y proceder con la transacción».
En fin, que mirado desde esta perspectiva tened cuidado con “He leído y acepto los Términos y Condiciones de Uso” que nunca mejor dicho podeis estar vendiendo vuestro alma al mismísimo Diablo.
Soy Pinocho y “He leído y acepto los Términos y Condiciones de Uso” ,





